Sentir cariño, amor y acercamiento es salud mental

Hola, soy Bet y soy neurótica.

Mi experiencia es que soy hija única y estoy a cargo de mis padres. Mi padre fue un enfermo alcohólico; yo sentía que lo amaba, era como mi superhéroe… hasta que llegó la terrible enfermedad de la cirrosis. Fue entonces cuando se me dificultó expresarle mi amor. Sentía mucho coraje porque no pudo detener su alcoholismo y porque yo tenía que pagar las consecuencias estando encerrada en un hospital.

Me di cuenta de que no sabía amar. Viví este proceso acompañada de una agrupación, y allí pude descubrir quién soy. Comprendí que soy una mujer egoísta, que muchas veces solo piensa en sí misma. Pero también entendí que tenía una oportunidad: la agrupación me regaló el espacio de la tribuna, donde pude hablar, escucharme y enfrentar, con amor, la responsabilidad que un Poder Superior me dio.

Gracias a que tengo una agrupación, pude cambiar mis actitudes hacia mi padre y apoyarlo con amor.

Nosotros, Aprendiendo a Vivir, te invitamos a celebrar nuestro Segundo Aniversario.

 

Preocupación por uno mismo, el camino a la ruina

Mi nombre es Andrea y soy neurótica, este tema me llega al alma porque me ha hecho fondear muchas
veces y me ha saboteado la recuperación. Soy una persona ensimismada que muchas veces ha preferido
encerrarse en su sufrimiento y en sus propias ideas en lugar de observar y escuchar otros puntos de
vista, esto ha hecho que la preocupación más grande de mi vida sea yo, olvidándome de cómo se
sienten los demás y siendo cero empática.
Esto me ha causado soledad al no tener las capacidades para relacionarme con los demás y ha hecho
que mis seres queridos se resientan porque los lastimo al creer que solo yo sufro y que la culpa de ese
sufrimiento viene de ellos.
Afortunadamente en Aprendiendo a Vivir he comprobado cómo a través de la práctica del servicio
puedo pensar y conectar más con las demás personas. Aquí me dan herramientas para trabajar en esos
defectos de carácter que me han quitado funcionalidad, me enseñan a amar y me regalan la esperanza
de tener una vida útil en la cual puedo dar lo mejor de mi y dejar de esperar que la salvación venga de
otras personas.